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El no estar un 8 de septiembre en Sincé

Por: Luis Guillermo Castillo

Para cualquier sinceano católico y sobre todo devoto de la Virgen del Socorro el 8 de septiembre día de la fiesta patronal de Sincé lo quiere pasar en esta hermosa tierra de la subregión Sabanas del departamento de Sucre para participar de alguna de las eucaristías, de la alborada hoy convertida en amanecer mariano, la procesión o por lo menos estar en el parque Simón Bolívar al momento de la llegada de la imagen de la patrona de los sinceanos para agitar los pañuelos y gritar ¡viva la Virgen del Socorro!.

Para ello los que están cerca piden permiso en sus sitios de trabajos, otros programan las vacaciones para esta fecha en fin este día sinceano que se respete quiere estar disfrutando de esta fiesta mariana la más grande sin lugar a dudas en toda Colombia. Para los que no tienen la oportunidad de estar este día tan especial en Sincé esta situación la llena de guayabo y de buenos recuerdos a la espera de una fotografía, video o verlo a través de las redes sociales lo que no es lo mismo como estar allí presentes.

Hace varios años viví está experiencia de estar por fuera de Sincé el 8 de septiembre en la que pasé todo tipo de situaciones que me marcaron en la vida y sobre todo afianzaron aún más mi devoción por la Virgen del Socorro. En esa época me encontraba prestando el servicio militar en el ejército como soldado bachiller en la decima primera brigada y pertenecía al batallón de servicios cacique tirromé con sede en Montería, con tan solo 35 días de estar portando un uniforme defendiendo la patria me tocó mi primer turno de guardia aunque esté fue en el alojamiento que compartía con 140 compañeros para mí tuvo un significado especial por que coincidió con esta fecha, a las 2:45 de la mañana me llamó un compañero para que recibiera el turno de 3:00am a 7:00 am de inmediato me levanté me bañe y me puse el camuflado enseguida comenzaron a llegar a mí los recuerdos de años anteriores de la alborada de la que había participado en los años previos me transporte a través de la distancia imaginándome lo que en Sincé estaría pasando a esa hora, pero ahí no para todo a eso de las 6:00 de la mañana después de que todos habíamos desayunado el comandante del batallón me dijo que le avisará a todos mis compañeros que cogieran los morrales porque ese día nos íbamos a iniciar el entrenamiento de contraguerrilla y nos teníamos que trasladar a una zona a las afueras de Montería lo único que dije luego de recibir la orden de mi superior fue ” Virgen del Socorro protégeme hoy que es tu día”, como el turno no lo había terminado era el último que debía salir del alojamiento y luego emprendimos la partida hacía un lugar desconocido ,con casi 20 kilos en mi espalda y buscando el lugar donde por una semana nos darían el entrenamiento ocurrió algo inesperado, la escuadra de la que yo hacía parte nos perdimos y caminamos más de la cuenta por culpa de un descuido de un compañero que se le cayó un proveedor y por lo que paramos varios minutos lo que nos hizo perder el rastro de los que iban delante, luego caminamos tanto que hasta la señal del radio de comunicaciones se perdió , pasamos por un sitio llamado Jaraquiel y el cansancio era eminente ya que por primera vez estábamos patrullando fuera de Montería y ocurrió algo sorprendente una viejita al vernos desesperados agotados y con hambre nos llamó y nos brindó una mazamorra de arroz con plátano que las sirvió en unas totumas y me dijo ” no te preocupes que Dios te protege aférrate a esa virgencita que tú quieres mucho para que todo les salga bien” esto me lo dijo apretándome las manos y con una mirada tierna como si me conociera, luego de esta hermosa revelación un cabo que iba con nosotros de apellido Polanco oriundo de Bogotá nos dijo que continuáramos y llegamos a una base del batallón Junín donde a la distancia observé a varios hombres armados con fusil en pantaloneta que cuando nos vieron cargaron sus fusiles se tiraron al suelo y me quedé paralizado y dije con mucha fe “virgen del socorro protégeme” y de verdad me protegió a mí y a mis compañeros porque afortunadamente un sinceano que allí se encontraba el cual era soldado regular del batallón Junín Roger De Hoyos Sierra que me conocía dijo con voz fuerte ” no disparen ellos son soldados” lo que evitó una tragedia por culpa de un error militar que han sucedido con mucha frecuencia y a los que llaman fuego amigo . Allí nos auxiliaron y llamaron al comandante al que le avisaron que nos encontrábamos en la base y de inmediato nos fueron a buscar en un carro Willis, de este lugar donde nos tocó caminar más de 15 kilómetros para poder llegar al sitio donde se encontraban desde hacía varias horas los demás compañeros a donde llegamos después del medio día, nos tocó cargar los víveres que llevamos para la alimentación a unos cerros llenos de monte y de insectos, luego de instalarnos y comer una pequeña ración de campaña me dieron la noticia de que tenía que prestar guardia entre las 4:00 de la tarde y las 8:00 de la noche el horario en que transcurre la procesión de la Virgen del Socorro y nuevamente llegaron a mi esas imágenes de los momentos y los años que hacia el recorrido acompañando la Virgen, era tanto mi desespero y tantos los recuerdos que me puse a llorar, por eso cuando oscureció me puse a a rezar y agradecerle a la Virgen por haberme protegido ese día al igual que a mis compañeros le pedí por mi familia y por los sinceanos dispersos en el mundo para que los librara de cualquier dificultad, estando inmerso entre los recuerdos y mis oraciones fue hasta donde yo me encontraba debajo de un árbol de campano un capitán y me alumbró con una linterna en la cara y me preguntó por qué lloraba y le conté que era que en mi tierra estaban celebrando la fiesta en honor a la Virgen del Socorro y que por estar en el ejército por primera vez no me encontraba disfrutando de este día tan grande para los sinceanos,el oficial se sentó conmigo y me dijo que le hablara de esas festividades y como buen sinceano se la describí y me dijo que si le hubiera contado eso el día anterior no me hubiese puesto a prestar guardia y que quería conocer a Sincé y llegar al santuario de la virgen yo le prometí regalarle una estampita con la imagen de la Virgen que se la regale semanas más tarde.

Con todo lo vivido en este día pude afianzar mi fe y devoción por la Virgen del Socorro porque fue ella la que en todo momento me protegió para que no me pasara nada no solo en su día sino durante los 12 meses que permanece en el ejército nacional y lo sigue haciendo. De allí en adelante cada 8 de septiembre lo disfrutó al máximo y le pido a la virgen que proteja a todos los sinceanos en especial a aquellos que por cualquier circunstancia se encuentran en otro lugar del mundo y no pueden estar en esta fecha tan especial en Sincé.

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