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Juegos de Trompo en el tiempo viejo

 

Por: Alfonso Contreras Palencia
Narración: Juan Month Herrera 

 

Por no decir rememorando mejor digo, haciendo historia para que entiendas.

Te cuento algo de los conflictos, disputas, peleas y riñas que antes, mejor dicho en tiempo del rosco, se daban en los juegos de muchachos, peleas o párvulos como decía la gente refinada, que era poca.

Jugando Trompo

En el juego de trompo siempre había un perdedor que tenía en contra a todos los participantes de la olla. El perdedor era quien al tirar el trompo, bailando, no le daba al que en esa ocasión estaba abajo. De esa forma había relevo de perdedor. Generalmente en la olla jugaban hasta diez muchachos.

Quien se  metía a ese juego tenía que ser un buen malabarista y un habilidoso veterano en ese menester de bailar el trompo.

En ocasiones los pelaos se olvidaban de comer por estar jugando trompo, dormían con él en la hamaca.

A más de uno le salió el diablo invitándolo a jugar trompo, a media noche.

Que yo recuerde, por estos lares vivió una señora de un pueblo cercano llamado Varsovia, por lo que le decían “La Varsoviana”. Ella tenía un hijo conocido por todos con el remoquete “El hijo de la Varsoviana”. Ese bendito pelao bailaba el  trompo en toda forma, hacia maravillas, el decía que se sabía el secreto de San Pascual Bailón. Ese muchacho bailaba el trompo sin pita, de noche se le presentaba el diablo con otros diablitos jugar trompo y el les ganaba; le quitaba el trinche al diablo más viejo y este se poni a llorar. De repente se formaba una humareda y desaparecían los diablos dejando un fuerte olor a azufre.

Pero una noche el hijo de la Varsoviana se puso a jugar solo y sin más allá, ni más acá se le presento un remolino y se lo llevo, de tal manera que lo elevo en el espacio y se lo tragaron las nubes.

En el juego de la olla, cuando el perdedor se sentía apurado autorizaba al mejor tirador de trompo para que le diera depatrá, o sea que  mientras el grupo tiraba para llevar al perdedor a la olla el depatrá tiraba para regresar al perdedor más distante de la olla.

Los trompos, algunos eran macheteros, se hacían de un trozo de palo de totumo, porque a ese palo difícilmente le entra el clavo, otros eran torneados, en esto se refleja la condición social del muchacho. El dicho dice “No todo los palos sirven para trompo”.

Si el trompo tenia perilla se llamaba Mona – si bailaba loco estaba serembeque, si bailaba normal estaba pajito.

Continuando con el juego, al fin de este, el trompo que entraba a la olla, que era un círculo de un metro de diámetro trazado en el suelo, y no lograba sacarlo el perdedor depatrá a los 3 tiros, definitivamente perdía la olla. Cada ganador le daba 5 quiños, con su trompo, al trompo perdedor, el cual quedaba inservible.

En si eso era el juego de trompo, pero cuando salían de pelea o reñían perdedor y ganador venían los insultos, las ofensas de ambos lados. Uno le decía al  otro en tono grosero: ¡Hijueputa!

El otro respondía: “Hijueputa me dijiste. – Hijueputa me quede, pregúntale a tu mae cuántos hijos le deje”

Casi siempre se daban estas peleas, pero los  muchachos no se enemistaban, volvían a jugar con la misma camaradería.

En la próxima pelea uno decía: ¡Tu mae! El otro contestaba: “la tuya  que es mi comae – le puse una cadga e mai y salió piando potto el veranillo”

En contesta a este agravio el ofendido, que solo había dicho tu mae; jadeando de rabia y gesticulando con los brazos en alto alzando la voz le grita: ¡Mal pario!

Papel amarillo – papel colorao – tu mae es una puta y tu pae es un soldao!

Bien, todo esto por el juego.

Colorín colorado; así era el juego de trompo en el tiempo pasado.

Y tú, ¿qué nos cuentas acerca del juego de trompo?

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